#33 La alternativa nómada

En la Patagonia. Bruce Chatwin. Muchnik editores: 1997. 230 págs. 

«Todos necesitan del acicate de una busca para vivir; para el viajero ese acicate reside en cualquier sueño.» Con esa frase, Bruce Chatwin inaugura un nuevo concepto no sólo de libro de viaje sino, incluso, de la novela misma: para Chatwin, todas las novelas no son sino contar al infinito una vieja costumbre heredada de tiempos pre-históricos, según la cual el hombre se define no por lo que tiene sino por lo que busca. Los narradores de historias aborígenes, tanto como los contemporáneos novelistas de computadora portátil y premios internacionales, no son sino hombres del paleolítico buscando aquello que ordena y le da sentido a la vida.

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La búsqueda particular de Chatwin empieza, en realidad, en su casa, cuando niño. Un tío suyo le había enviado a su abuela, desde la mítica Patagonia argentina, un trozo de piel de brontosaurio hallado en una cueva. La abuela atesoraba ese pedazo de correoso pero aún con pelos, junto a otras reliquias familiares, en un armario inglés 

en el comedor. Fascinado por la historia de aquel objeto, el pequeño Bruce pedía ese pedazo de piel como única herencia ante la muerte de la abuela. Luego, iría descubriendo algunas cosas que en vez de restar los méritos de ese trozo de piel los acrecentarían. Descubrió, por ejemplo, que no era de brontosaurio sino de Milodonte, un perezoso gigante que habitaba la Patagonia miles de siglos atrás. También descubrió que el tío que envió ese exótico obsequio no lo había hallado, sino robado en medio del desorden de una expedición. Descubrió varias cosas más, tantas que decidió renunciar a su trabajo como editor de arte en una revista importantísima y viajar a Lima, donde se entrevistó con los parientes del tío aventurero, y luego a la Patagonia. Producto de ese viaje es En la Patagonia, obra de culto que despertó en su país una fiebre que coincidió con el llamado de retorno a la naturaleza de la época hippie, muchos de los cuales cargaban en sus mochilas el libro de Chatwin y viajaban a la Patagonia a palpar a los personajes de ficción.

En la Patagonia tiene la apariencia de un libro de viajes, y también de un tratado de antropología, pero lo cierto es que es todo eso y nada de ello a la vez. Chatwin siempre defendió que se calificara a su obra sin más palabras que ficción. Y eso es lo que nos entrega, una ficción sorprendente, la recuperación de un mundo extraño habitado por nómadas que han hallado un lugar sobre la tierra pero no han perdido el espíritu errante. La Patagonia de Chatwin se vuelve, así, en el equivalente al armario de la abuela, cargado de fantásticos objetos que al estar iluminados por la luz de la curiosidad se vuelven transparentes y cuentan su historia. Desde la colonia de galeses hasta los rudimentarios gauchos, o desde la solitaria enfermera eslava hasta el joven pianista genio extraviado en la profundidad de la Patagonia, lo que Chatwin encuentra aquí son las márgenes del mundo, los extraviados, algunos de los cuales –como el mismo autor– se han perdido porque se quieren perder. El intento de hallar el origen de ese pedazo de piel lo lleva a recorrer un mundo de historias que no tienen mayor relación entre sí, salvo el hecho de haber sido unidas en mapa mental del autor. Así, la historia de la fuga y muerte sudamericana del bandido legendario Butch Cassidy se une al del origen del Kalibán de Shakespeare, las teorías nacionalistas del sabio argentino Florentino Ameghino, la historia de su tío aventurero y consideraciones paleontológicas sobre los Milodontes. Inspiración de autores notables de este fin de siglo como Magris, Notheboom o Calasso, Bruce Chatwin consigue convencernos –como en aquel célebre poema de Borges– que la suma de las partes al final da un mismo resultado: nuestro propio rostro.

Sobre la carátula

La carátula de Muchnik, con aquella ave exótica, sobria, el Ñandú, me parece extraordinaria. Desde luego, la novela se presta a muchísimas posibilidades más. Estupenda.

Otras carátulas

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La carátula de Penguin Classics es estupenda, con aquel vagón derruido que anuncia viajes improbables. Maravillosa carátula. 

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Esta edición de Bolsillo catalana tiene la virtud de ese par de zapatos que anuncia al explorador que fue Chatwin, aunque no al extraordinario observador de los detalles. No me gusta tanto, aunque es vendedora.

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Esta carátula Vintage, aunque no sea extraordinaria, a mí me gusta muchísimo

Calificación

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